El sábado 24 de mayo, la comunidad católica de Magallanes se reunió para rendir homenaje a su patrona, María Auxiliadora, en una festividad llena de espiritualidad y unión. La conmemoración comenzó con una significativa misa en el gimnasio del Liceo Salesiano San José, donde el obispo diocesano Óscar Blanco Martínez, acompañado de sacerdotes, salesianos, diáconos y miembros de la comunidad, presidió la ceremonia. Participaron fieles de diversas parroquías y estudiantes de colegios católicos de la región, quienes renovaron su devoción a la Virgen.
Luego de la misa, tuvo lugar una procesión que recorrió las principales calles de Punta Arenas hasta llegar al Santuario María Auxiliadora. En este recorrido, familias, jóvenes, niños y adultos caminaron juntos en señal de fe y gratitud, realizando una parada en la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero para ofrecer bendiciones a la ciudad y fortalecer su compromiso con la Virgen.
Esta celebración tiene un significado especial en la historia de Magallanes, ya que la iglesia local lleva el nombre de María Auxiliadora desde la visita del Papa Juan Pablo II, quien proclamó a la Virgen como patrona de la diócesis y coronó solemnemente su imagen en el santuario. Desde entonces, la devoción a María Auxiliadora ha sido un pilar en la espiritualidad de la comunidad, inspirada en la visión del santo salesiano San Juan Bosco en 1862, quien vio a la Virgen como la auxiliadora de todos los cristianos en tiempos difíciles.
Al concluir la procesión, el obispo Blanco ofreció una bendición final a todos los asistentes, cerrando esta jornada llena de fe, esperanza y unión. La celebración reafirma el compromiso de la comunidad magallánica con su patrona y fortalece los lazos de solidaridad en torno a la figura de María Auxiliadora.