En una jornada marcada por la ternura y el espíritu de servicio, las estudiantes del Primer Ciclo se reunieron para celebrar la Liturgia de Jueves Santo, recordando el gesto de amor más grande de Jesús: la Última Cena y el mandato del servicio mutuo.
Un Encuentro de Amor y Humildad
La celebración, presidida por el Padre Pablo, invitó a nuestras niñas a reflexionar sobre la importancia de amar con un corazón generoso. Durante el Rito Penitencial, la comunidad hizo un alto para pensar en sus acciones cotidianas, pidiendo perdón con humildad por aquellos momentos en los que no hemos sabido compartir o ayudar a los demás.
El Mensaje de Jesús: "Amarnos los unos a los otros"
Uno de los momentos más significativos fue la lectura del Evangelio, donde se recordó cómo Jesús, siendo Maestro y Señor, lavó los pies de sus discípulos. Esta enseñanza cobró vida a través de:
-
El Signo del Lavado de Manos: Las estudiantes reflexionaron sobre cómo sus manos pueden ser instrumentos para hacer el bien, consolar al triste y ayudar a quien lo necesita.
Una Misión para el Día a Día
Al finalizar el encuentro, el mensaje fue claro: la liturgia no termina en el colegio, sino que continúa en la vida diaria. Nos retiramos en silencio y con respeto, con el compromiso de llevar el amor y el servicio a nuestros hogares y salas de clases.
"Jesús, gracias por enseñarnos que amar es servir y que los gestos pequeños también son muy importantes."