El pasado 2 de abril, nuestro liceo se vistió de solemnidad y recogimiento para celebrar la Eucaristía de Jueves Santo. En una emotiva jornada marcada por la oración y la fraternidad, estudiantes, docentes y asistentes de la educación nos reunimos para conmemorar la Última Cena de Jesús y el inicio del Triduo Pascual.
Un Gesto de Amor y Humildad
La celebración, presidida por el Padre Pablo Vargas y acompañada por nuestras acólitas, tuvo como eje central el mandato del amor y el servicio. Este año, la comunidad vivió un momento de profunda reflexión a través del Signo del Lavatorio de Manos.
A diferencia del tradicional lavatorio de pies, se eligió lavar las manos de diversos integrantes de la comunidad como símbolo de un amor que se manifiesta de tres formas:
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Amor Sacerdotal: Una vida consagrada al servicio de Dios.
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Amor Eucarístico: La entrega completa al prójimo.
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Amor Servicial: Un compromiso humilde y concreto con los demás.
Ofrendas de Nuestra Identidad
Durante la Liturgia Eucarística, presentamos ante el altar signos cargados de significado para nuestro proyecto educativo:
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Uvas y Pan: Fruto del trabajo y símbolo de la alegría compartida.
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Estola Sacerdotal: Recordatorio del servicio de Cristo y de nuestra propia vocación de entrega.
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Pan y Vino: Los dones que se convierten en la presencia viva de Jesús entre nosotros.
Camino al Viernes Santo
La ceremonia concluyó de una manera especial, prescindiendo de la bendición final y el canto de alegría, para dar paso al clima de silencio que caracteriza la Pasión del Señor. En el centro de nuestro gimnasio, se instaló la Cruz como símbolo del amor que da la vida y como espacio de reflexión orante para toda la comunidad.
Al finalizar, nuestras estudiantes se retiraron a sus aulas en un ambiente de respetuoso silencio, llevando consigo la invitación a vivir como Jesús: con manos dispuestas a ayudar y corazones abiertos para acoger.